En nuestras entradas anteriores os hemos hablado de la importancia de usar ropa laboral y uniformes para protegernos de las diferentes condiciones que se pueden dar en nuestro centro de trabajo. 

Por ello hoy queremos hablaros acerca de los tejidos que soportan las altas temperaturas, pues estos tejidos nos protegen frente a quemaduras, eczemas o salpicaduras a altas temperaturas. A continuación os mostramos algunas de las características de este tipo de tejidos para que conozcáis la importancia de estar protegidos en nuestros puestos de trabajo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que no todos los tejidos y las telas son iguales. Cada uno cumple con unas funciones o unas características que los hacen más adecuadas para un tipo de uso u otro. Al igual que existen telas y materiales que son resistentes al agua también los hay que aguantan el fuego y las altas temperaturas.

En el mercado existen tejidos que son más resistentes al fuego de manera natural, aunque normalmente se suele aplicar un tratamiento y/o productos sobre los tejidos para hacerlos todavía más resistentes al calor y las llamas, evitando las posibles quemaduras en la piel. Aunque no lo parezca, la lana es la fibra más resistente a la llama natural, pues la llama se extingue en la propia fibra y es mucho más complicado que se llegue a encender.

Las telas de acrílico, nailon y poliéster resultan peligrosas ya que, no solo se queman, sino que también se derriten. Esto provoca serias quemaduras y graves daños en la piel. Aun así, estos materiales soportan temperaturas más altas que las fibras naturales. Todos ellos pueden ser tratados con compuestos químicos para aumentar su resistencia como hemos indicado en el párrafo anterior.

Por ello si quieres estar bien protegido en tu puesto de trabajo, no dudes en utilizar tejidos que protejan tu piel frente a posibles accidentes laborales.